La banda de plagiarios en la que participaron 13 elementos de la Policía Federal en Acapulco, Guerrero, operó sólo cinco meses, pero suficientes para asesinar a siete de sus 14 víctimas, para que no los identificaran. Llegaron a pedir hasta 3 millones de pesos a cambio de la libertad de los agraviados, aunque al final accedían a cobrar hasta medio millón de pesos, pero el pago no siempre garantizó que respetaran su vida.

Autoridades de la Procuraduría General de la República (PGR) detallaron la importancia de haber desmantelado esta organización, en la que los oficiales federales tenían una participación activa: elegían a las víctimas; sin importar que estaban uniformados las “levantaban” y secuestraban en sus propias patrullas, y se encargaban de trasladarlas en ellas a una casa de seguridad en el fraccionamiento El Veladero, en la colonia Condesa, de Acapulco.

Según las investigaciones, los policías federales propusieron en abril pasado al civil Jonathan Piedra Soberanis la alianza criminal. Ofrecieron total impunidad y buenas ganancias a la banda. Los agentes se encargaron de elegir a comerciantes del puerto, algunos de ellos dueños de giros negros o pequeños centros nocturnos, a quienes privaron de la libertad durante uno o dos meses, tiempo en el que negociaban el pago de rescates cuantiosos, aunque al final accedían a recibir menos de sus pretensiones.

Aunque el pago del rescate no fue suficiente para los plagiarios, en algunos casos. Las investigaciones que conduce la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) han arrojado que esta banda ultimó a siete de sus víctimas —entre ellas una mujer—, y en algunos de casos inicialmente tuvo conocimiento la Procuraduría General de Justicia de Guerrero; de hecho, cerca de la casa de seguridad de esta organización se encontraron tres fosas clandestinas, en las que se hallaron los restos de tres personas denunciadas como secuestradas.

Operaron con total impunidad durante más de cinco meses, al punto que los miembros de la banda se quedaban con los vehículos de los secuestrados y los utilizaban como propios, con la garantía de que sus socios eran policías federales. Hasta el momento tres de las víctimas han identificado plenamente a los agentes implicados, y una de ellas refirió que “fue levantada y transportada en una patrulla oficial”; además se han documentado los siete crímenes y cuatro plagios más se están indagando.

La Policía Federal ya investigaba a los integrantes del Agrupamiento 11 de la corporación, en Acapulco, por denuncias de abuso de autoridad en la zona, pero la PGR recibió denuncias anónimas sobre la actividad en una casa, a la que policías federales llevaban en sus patrullas oficiales a gente atada, a veces encadenada, o vendada de los ojos. El grupo antisecuestro de la SEIDO, investigó los reportes.

PF apoya en investigación

Los funcionarios de la PF cooperaron en la indagatoria, entregaron la “fatiga” o la relación de los policías asignados a las zonas donde se reportaron los secuestros, se cotejaron los números de unidades aportados en las denuncias anónimas, y después se dio seguimiento a los agentes sospechosos.

Se detuvo primero a tres de los presuntos implicados, quienes, según la SEIDO, terminaron por aceptar su implicación en los hechos, sus declaraciones fortalecieron las sospechas y condujeron a las autoridades al resto de los cómplices, en total 13 policías en activo.

Aunque no todos han aceptado su participación con la banda, se actuó penalmente contra los policías terceros Antonio Velázquez González, Máximo Olvera García, Rubén Bonilla Alatriste, Miguel Torres Efraín, Jorge Cruz Rubio, Edgar Acosta Apodaca, Omar Obispo Fernández y Marco Antonio Quiroz Mejía.

También fueron detenidos el 8 de octubre pasado David Rosas Martínez, Alejandro Camacho Flores, César Leandro Ruiz Rodríguez; así como el policía primero Rodrigo Miranda Villanueva y el oficial José Guadalupe Castillo Cool, el jefe de turno de la corporación que era el mando inmediato de los ahora inculpados.

Hasta el momento las investigaciones no apuntan a otro mando de más alto rango que pudiera estar implicado, pero al menos otros cinco civiles están prófugos como integrantes de la banda, detallaron las autoridades consultadas.

La SEIDO además tiene una línea abierta por operaciones con recursos de procedencia ilícita contra los policías federales, ya que aunque su patrimonio no incrementó visiblemente, se están revisando todas las operaciones financieras o económicas que realizaron con los recursos que obtuvieron del pago de los rescates.

Banda de Federales mataba a plagiados

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La banda de plagiarios en la que participaron 13 elementos de la Policía Federal en Acapulco, Guerrero, operó sólo cinco meses, pero suficie...

Las investigaciones de la Procuraduría General de la República (PGR) en relación a una banda de 18 presuntos secuestradores, entre los que se encuentran 13 elementos de la Policía Federal, refieren que los policías utilizaban las patrullas de la dependencia para realizar los plagios.

Rodrigo Archundia, titular de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO), mencionó que los elementos formaron su propia organización criminal, sin embargo no mencionó el nombre de la misma.

Los elementos detenidos son acusados de los delitos de delincuencia organizada, homicidio, portación y posesión de armas de fuego y cartuchos de uso exclusivo de las fuerzas armadas, así como secuestro.

Durante su participación en el 2º Congreso Internacional de Cibercriminalidad "Tratamiento de evidencia digital", el funcionario indicó que consignó a un juez federal del estado de Guerrero a 13 agentes de la Policía Federal, debido a que se cuenta con los suficientes elementos para acreditar su responsabilidad en por lo menos siete homicidios.

Ayer el gobierno federal informó que la captura de los 18 presuntos secuestradores, entre los que se encuentran 13 elementos de la Policía Federal en activo.

Con la captura de estos policías suman 94 elementos capturados durante la presente administración, por su presunta participación en robos, extorsiones o plagios en contra de los ciudadanos.

Policías utilizaban patrullas para secuestrar: SEIDO

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Las investigaciones de la Procuraduría General de la República (PGR) en relación a una banda de 18 presuntos secuestradores, entre los que s...

La Policía Federal en coordinación con la SEIDO capturó a 18 presuntos integrantes de una banda de secuestradores que operaban en Acapulco, Guerrero, y entre quienes se encuentran 13 agentes en activo de esa corporación. 

El vocero de seguridad del gobierno federal, Eduardo Sánchez, informó en conferencia de prensa que un civil lideraba la organización vinculada a siete homicidios y cuatro secuestros, de los cuales dos finalizaron en la muerte de sus víctimas. 

Los supuestos plagiarios, contra quienes “el peso de la ley caerá con todo su rigor”, fueron detenidos por integrantes de la propia Policía Federal y en coordinación con la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO), en acciones simultáneas durante las cuales no se efectuó un solo disparo. 

Esta acción demuestra que “no se tolerarán, bajo ninguna circunstancia, actos de corrupción de los elementos designados a la protección de la población”, subrayó Sánchez Hernández en la sede de la Secretaría de Gobernación (Segob). 

Detalló además que estas aprehensiones se lograron gracias a una “valiente denuncia ciudadana” y a labores de inteligencia, a través de las cuales se localizaron tres fosas clandestinas en el Cerro del Veladero, en el municipio de Acapulco. 

El titular de la Comisión Nacional de Seguridad, Manuel Mondragón y Kalb refrenda así su compromiso de actuar “con mano firme y hasta las últimas consecuencias”, pues “el gobierno de la República no tolera bajo ninguna circunstancia actos de corrupción cometidos por servidores públicos”, añadió el portavoz. 

El también subsecretario de Normatividad de Medios de la Segob consideró “lamentable que entre quienes tienen el alto honor de servir a la ciudadanía, algunos comentan actos de traición en agravio de los ciudadanos a quienes juraron proteger”, pero subrayó que la mayoría de los agentes “cumple dignamente este compromiso”. 

Además de los 13 elementos arrestados en esta operación, detalló que en lo que va de la presente administración han sido consignados 81 policías federales por la comisión de diversos delitos, y recalcó que “las instituciones no son ni serán refugio de complicidades”. 

Los efectivos de ese cuerpo detenidos son: los policías terceros Antonio Velázquez González, de 31 años; Máximo Olvera García, de 29; Rubén Bonilla Alatriste, de 27, y Miguel Torres Efraín, de 32. 

También los policías terceros Jorge Cruz Rubio, de 32; Édgar Acosta Apodaca, de 28; Omar Obispo Fernández, de 22; Marco Antonio Quiroz Mejía, de 28; David Rosas Martínez, de 31; Alejandro Camacho Flores, de 27, y César Leandro Ruiz Rodríguez, 22 años. 

El policía primero Rodrigo Miranda Villanueva, de 29 años, y el oficial, José Guadalupe Castillo Cool, de 52 años, son otros integrantes esta banda de plagiarios. El vocero Eduardo destacó que cada uno de esos uniformados federales podría ser condenado hasta a 70 años de prisión por cada uno de los secuestros cometidos, sin contar las sentencias que alcancen por otros delitos. 

Los civiles aprehendidos han sido identificados como Luis Miguel González Petatán de 31 años y presunto líder de la banda; Johnatan Piedra Soberanis, de 24; Gerardo Ocampo Guzmán, de 32; Roberto Bolaños Manriquez, de 35 años, y Paloma Rosa Iris Carrillo Abarca, de 31 años. 

Al momento de su captura estas personas portaban cuatro armas cortas, tres vehículos, 34 envoltorios en los que había hierba con las características propias de la marihuana, así como 10 equipos de comunicación.

Los presuntos delincuentes ya se encuentran en diversos centros federales de readaptación social y enfrentarán procesos por los delitos de delincuencia organizada, delitos contra la salud, homicidio, secuestro, portación de arma de uso exclusivo de las fuerzas armadas, entre otros, acumulados en diversas averiguaciones previas.

Detienen a banda de secuestradores integrada por policías federales que operaba en Acapulco

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La Policía Federal en coordinación con la SEIDO capturó a 18 presuntos integrantes de una banda de secuestradores que operaban en Acapulco, ...

APARECE NARCOMANTAS CONTRA LÍDER DEL CARTEL DE COLIMA

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Elementos de distintas corporaciones policiacas y del Ejército Mexicano, retiraron varias mantas que aparecieron la mañana de este domingo e...

La Policía Federal (PF) rescató a 73 personas que permanecían secuestradas en una casa de seguridad en Reynosa Tamaulipas, y arrestó a tres hombres, presumiblemente relacionados con los plagios. Las víctimas son de diversas nacionalidades.

Según informes del gobierno federal en las inmediaciones de la colonia Las Fuentes, en Reynosa, Tamaulipas, agentes de las divisiones de Seguridad Regional y de la PF detectaron un vehículo Ford Grand Marquis, cuyos tripulantes al percatarse de la presencia de la autoridad trataron de evadirla.

Al llegar a la calle Cerro San Miguel las dos personas que venían en el auto bajaron de él e intentaron entrar a una casa, donde se escuchaban gritos de auxilio.

Los policías federales entraron a la casa y detuvieron a los dos hombres que viajaban en el automóvil, identificados como Santiago Betancourt Mora, de 43 años y Daniel Martínez González, de 25. Además fue detenido Cristian Josué Galván Hernández, de 18, quien presuntamente realizaba actividades de informante en los alrededores del lugar.

En el interior de la casa los federales localizaron a 32 hombres y cinco mujeres de nacionalidad mexicana; nueve hombres y 10 mujeres hondureños; 12 hombres y dos mujeres guatemaltecos, además de tres salvadoreños. Entre estas personas se encontraban seis menores de edad.

Las víctimas identificaron a los detenidos como las personas que los habían secuestrado, al interceptarlos a bordo de autobuses o en centrales camioneras para llevarlos a la casa de seguridad, donde habían permanecido en cautiverio entre cuatro días y hasta cuatro meses.

En dicho lugar los agresores realizaron llamadas a sus familiares para exigir ciertas cantidades de dinero a cambio de su liberación, sin embargo algunas de las víctimas manifestaron haber sido agredidas o abusadas sexualmente.

Ante estos hechos los elementos de la Policía Federal brindaron atención y auxilio inmediato a estas personas en colaboración con autoridades locales y federales que integran la Base de Operaciones Mixtas.

Los detenidos quedaron a disposición del Agente del Ministerio Público de la Federación, quien llevará a cabo las investigaciones correspondientes.

En el interior del domicilio también se localizaron dos maletas que contenían 687 cartuchos útiles, una granada de fragmentación, seis cargadores y casi 10 kilos de marihuan.

Rescatan a 73 secuestrados por los Zetas en Tamaulipas

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La Policía Federal (PF) rescató a 73 personas que permanecían secuestradas en una casa de seguridad en Reynosa Tamaulipas, y arrestó a tres ...


VILLAHERMOSA, Tab.- Tras el atentado a la delegación de la Procuraduría General de la República (PGR) en esta esta capital y las tres muertes violentas acontecidas en el municipio de Cárdenas en las últimas 48 horas, este lunes arribó a la entidad una unidad de inteligencia de la Policía Federal.

Los federales investigarán el atentado a las instalaciones federales registrados el pasado sábado 21 por la noche, así como las tres muertes ocurridas en el municipio de Cárdenas, en los que aparece la mano del narco.

El sábado 21 fue hallado en dicho municipio el cadáver de un hombre decapitado –aún sin identificar– con un narcomensaje, y al día siguiente fue plagiado y posteriormente ejecutado Ramón Montejo Ramírez, de 21 años, cuando comía con una pareja en un restaurante en la periferia de Cárdenas.

Este lunes apareció otro hombre ejecutado entre plantaciones de caña, y al lado un narcomensaje, con lo que sumaron tres asesinatos en ese municipio en menos de 48 horas.

Ante el repunte de la violencia, el diputado federal del PAN, Juan Francisco Cáceres de la Fuente, demandó al gobernador Arturo Núñez Jiménez tomar “medidas extremas” y hacer los cambios necesarios para frenar las acciones del crimen organizado.

“Tiene tiempo que la seguridad pública se ha ido descomponiendo y los hechos del fin de semana te marcan una clara señal de que hay problemas severos”, señaló.

Por separado, la Comisión de Seguridad Pública, Protección Civil y Procuración de Justicia del Congreso local aprobó “invitar” al secretario de Seguridad Pública, general Audomaro Martínez Zapata, para que en reunión pública –con presencia de los medios de comunicación– explique la situación que guarda Tabasco en materia de seguridad.

Se acordó que si el funcionario no acepta ese formato, entonces se buscaría aprobar que vaya al Congreso para comparecer ante la comisión o el pleno de los diputados.

Se informó que a más tardar el próximo miércoles se definirá la fecha de la invitación al general Martínez Zapata, a fin de que responda las preguntas de los legisladores sobre la inseguridad que prevalece en el estado.

No obstante, el sector empresarial se mostró satisfecho con la información que le dio el secretario de Seguridad Pública sobre el combate a la delincuencia, este mismo lunes.

El presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Tabasco (CCET), José Ventura Priego Madrigal, manifestó que el organismo quedó satisfecho con la explicación que les ofreció el funcionario estatal.

Según dijo, el general les dio estadísticas, cifras y datos “concretos” sobre los avances que se han logrado en el combate a la inseguridad, y adelantó que hay el compromiso de las partes de reunirse cada mes para evaluar los avances en el tema. Destacó, además, la voluntad de los empresarios para coadyuvar en lo que se necesite.

El general Audomaro informó a los empresarios que la dependencia emprendió un operativo el pasado sábado 21, inmediatamente después de los ataques a granadazos a la delegación de la PGR, sin embargo no se detuvo a nadie, pues aunque se revisaron algunos vehículos, no se les dio mayor información, es decir, el tipo, color o placas de la unidad desde la que se lanzó la ofensiva.

Unidad de inteligencia de la PF indagará atentados y ejecuciones en Tabasco

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VILLAHERMOSA, Tab.- Tras el atentado a la delegación de la Procuraduría General de la República (PGR) en esta esta capital y las tres muerte...

ENSENADA, B.C.- Durante su trayecto por el sur de Ensenada, Baja California, fue descubierto un cargamento de dos toneladas de mariguana en un autobús custodiado por policías federales, cuyos bultos simulaban ser pasajeros.

Agentes de la Procuraduría General de la República (PGR) detectaron al camión –escoltado por una patrulla de la División Caminos de la Policía Federal por instrucciones de un jefe identificado como Piña–.

El autobús, conducido por Leopoldo Zepeda Cisneros, realizaba un trayecto desde el poblado de San Quintín hacia la frontera con Estados Unidos, pero fue requerido para revisión federal a la altura del poblado San Vicente, por lo que los policías pretextaron haber recibido órdenes de realizar un recorrido de vigilancia por la carretera Transpeninsular.

No obstante, Zepeda Cisneros dio a conocer que la patrulla realizó la custodia de la unidad 41 de la empresa Transportes de Pasajeros de San Quintín desde su punto de origen e incluso cruzaron varios retenes y puestos de vigilancia militares y policiacos.

Al realizar la inspección del camión urbano, los agentes descubrieron que 84 costales de plástico blanco fueron acomodados en los asientos de manera tal que pareciera que transportaba personas, aunque en realidad era una carga de una tonelada 900 kilogramos con destino al mercado estadunidense de la droga.

Hacen pasar costales de mariguana como pasajeros en autobús custodiado por federales

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ENSENADA, B.C.- Durante su trayecto por el sur de Ensenada, Baja California, fue descubierto un cargamento de dos toneladas de mariguana en ...

La Voyager

“Me fui en la Voyager verde, conducida por su propietario, el suboficial Gerardo Ramírez Garduño. Yo era el copiloto; en la parte posterior iban la oficial Ivonne Moreno y el subinspector Uriel Garrido. Eran como las 7:40 horas. Tomamos la autopista hasta llegar a Tres Marías y circulamos hasta la gasolinera (…) Garrido decidió entrar al camino Fierro del Toro, lugar en donde retuvieron al secuestrado”, se asienta en la declaración de Sánchez Fonseca.

Unos 700 metros más adelante en el camino a Fierro del Toro, los rebasó una camioneta negra seguida de un automóvil rojo. Al verlos Garrido señaló la camioneta como sospechosa. La siguieron a distancia, la perdieron de vista y volvieron a verla cuando el camino comienza a subir rumbo al cerro El Capulín. El portaplacas impedía ver que llevaba distintivos diplomáticos.

“Los alcanzamos después del poblado Fierro del Toro. Bajamos de la unidad y Ramírez Garduño grita ‘¡Policía Federal!’, al tiempo que intento sacar mi identificación y el subinspector corre hacia ellos. La camioneta negra realiza una maniobra rápida, circula de reversa y huye. Corro sobre el camino y escucho detonaciones. Disparo al aire. La negra se nos perdió. Por el Nextel pido apoyo a Carlos Sánchez Durán (quien iba en el Chevy) y a Emir Suárez García (en la Xterra). ‘¡Paren la camioneta negra. Hubo un enfrentamiento!’, dije.

“Regreso a la Voyager. Al volante estaba la suboficial Moreno y a su lado el subinspector Uriel Garrido. Llega corriendo Ramírez Garduño, dice que la camioneta negra se metió a un sembradío y cruzó para salir al camino. Intentamos avanzar pero nos detuvimos para que el subinspector Garrido encontrara un celular que acababa de perder. En eso veo que no traigo mi arma corta y nuevamente tienen que esperar a que la encuentre.

“El jefe Garrido pidió apoyo a los de Morelos. Al reiniciar la marcha para salir a la carretera federal, como 1.5 kilómetros antes de llegar, vemos el Altima gris que traían Ángel Mauricio Sotelo Martínez, Rafael Rivera Córdoba y Héctor Francisco Martínez Leyva. Estaba chocado, Sotelo se queja: ‘Me aventó la pinche camioneta negra’, por lo que lo suben a la Voyager y tomamos rumbo a la carretera federal para ir hacia Tres Marías.

“Alcanzamos a la camioneta negra en el kilómetro 50 + 800 (Tres Marías). Estaba estacionada. Atrás de ella, a 60 metros de distancia estaba el Chevy azul y como a 30 metros atrás de éste, la amarilla. Quedamos a 20 metros de esta última. Bajamos de la unidad, hice disparos al aire para protegerme y resguardarme atrás de la Voyager. En ese momento llegan elementos de las fuerzas federales de Morelos y algunos suben a un cerrito. Escucho detonaciones”, sigue la declaración de Sánchez Fonseca.

El Altima gris

Ángel Mauricio Sotelo Martínez, quien viajaba en el Altima, asienta en su declaración: “Martínez Leyva recibe una llamada a su Nextel del inspector Sánchez Durán, quien pide apoyo para que se detenga una camioneta negra porque tuvo un enfrentamiento con compañeros. Andábamos cerca del camino Fierro del Toro, por lo que vamos en su ayuda. Al circular un kilómetro, vemos venir la camioneta negra. Mi compañero frena”.

Continúa: “Bajo de inmediato y con la mano le marco el alto a la camioneta negra y grito ‘¡Policía Federal!’, pero no me hacen caso, viene a alta velocidad y corro a cubrirme atrás del Altima. La camioneta negra llega, se impacta con el Altima y salgo proyectado”.

La camioneta siguió su marcha: “Me levanto aturdido del golpe cuando veo que llega la Xterra, al ver que estamos más o menos bien se van siguiendo a la camioneta. Escucho disparos mientras trato de restablecerme. No sé cuánto tiempo pasó, pero llega la Voyager que conducía Ivonne Moreno y subo”.

La Xterra amarilla

Ranulfo Ruelas López –quien viajaba a un lado de Tomás Romanillo Armenta en los asientos traseros de la Xterra amarilla, tripulada por José Ortega Ortega y con Emir Suárez García como copiloto– declaró que al llegar a Fierro del Toro vieron varios caminos y no supieron cuál tomar. Suárez le pidió al conductor dar la vuelta, cuando de súbito la camioneta negra salió de uno de esos caminos, a toda velocidad y con una llanta ponchada.

“En eso Emir recibe una alerta, al parecer de Sánchez Fonseca, quien dice: ‘¡Paren la camioneta negra!’, por lo que dieron la vuelta, pero la pierden de vista. Aproximadamente a 1.5 kilómetros de regreso a la carretera federal veo que el Altima está chocado, las bolsas de aire explotadas y humo saliendo del cofre. Se estaba levantando del suelo el oficial Sotelo Martínez. Hacemos alto y les preguntamos si estaban bien. Sotelo Martínez dijo: ‘Me aventó el hijo de la chingada’. Vemos que está bien y seguimos para la carretera”.

Ruelas escuchó detonaciones y cuenta: “Veo al Chevy parado y a sus tripulantes Jorge Alberto Vargas Camacho y a Segovia tratando de arrancarlo. El inspector Sánchez Durán corre hacia la carretera federal y señala hacia donde se fue la camioneta negra. Avanzamos hacia el Distrito Federal. Veo que la camioneta negra entra a la gasolinera y da vueltas dentro. Emir dice a nuestro conductor que tenga cuidado porque nos va a embestir. Descendemos de la unidad y le marco el alto. Nos esquiva. Disparo a las llantas, pero no se para. El Chevy estaba sobre la carretera, la negra pasa junto y lo golpea”.

Al ver esto abordaron nuevamente la Xterra. “Tomamos distancia ya que no sabíamos quiénes eran, si traían armas o por qué no se detenían. El Chevy nos rebasa y se coloca detrás de la negra hasta que ésta hace un alto total en el kilómetro 50 + 800, lugar en donde desciendo de la unidad y realizo algunos disparos para resguardarme”, declaró Ruelas.

El Chevy azul

Jorge Alberto Vargas Camacho, quien iba con el inspector Sánchez Durán y Humberto Segovia Domínguez en el Chevy azul, en su declaración dijo que al encontrarse en el kilómetro 43, Sánchez Durán recibió una llamada de Sánchez Fonseca, quien viajaba en la Voyager.

“Indican que les disparan en la brecha Fierro del Toro, por lo que nos dirigimos para allá. Al avanzar unos 300 metros vi una camioneta negra que salía a toda velocidad. El conductor enderezó su rumbo, pero a su pasó rayó y golpeó el espejo del lado izquierdo del Chevy y continuó su trayecto hacia la carretera, por lo que descendí de la unidad y disparé al aire para disuadir a los ocupantes de la (camioneta) negra; en eso sale la Xterra y le hago señas para indicarle el rumbo a tomar.

“Nos reincorporamos a la carretera, rebasamos a la Xterra ubicándonos detrás de la camioneta negra hasta que detiene. Bajamos del Chevy. Vargas Camacho realiza algunos disparos. Otros hacen lo mismo al tiempo de que se parapetan en un cerro o detrás de sus vehículos. Después llega la Xterra, al final la Voyager”. El Altima se quedó en Fierro del Toro.

Una vez terminado el enfrentamiento y cuando los policías supieron a quiénes habían atacado, Garrido Franco envió a Vargas Camacho a elaborar una ficha informativa. Pero en la oficina de Tlalpan recibió una contraorden.

Contó: “Nos concentraron. Ordenaron que nos pusiéramos el uniforme y tomáramos las patrullas que teníamos asignadas porque llegarían altos mandos. El compañero Ranulfo Ruelas le preguntó a Garrido si nos apoyarían. Dijo que desde luego, pues estábamos laborando. Luego nos pidieron que nos presentáramos a la PF en Morelos. Ahí nos subieron a una sala de juntas y elementos del Jurídico de la PF nos dieron línea para rendir nuestra declaración. Nos ordenaron que dijéramos que íbamos uniformados y en vehículos oficiales y nos trasladaron a las oficinas de la PGR en Morelos”.

La Toyota negra

La otra versión de la historia es la de los atacados. En su declaración el funcionario de la embajada de Estados Unidos Jess Hobbs (identificado como “embajada 1”) señaló que ese 24 de agosto salió junto con su compañero Stan Dave Boss (“embajada 2”) y Fabián Molina Llera, capitán de la Armada de México, hacia unas instalaciones de la Marina en el Cerro del Capulín. Los tres, en sus declaraciones, coinciden en lo sustancial con los policías presos.

Pero hay algunas divergencias. Hobbs señaló: “Cuando intentábamos evadir a la camioneta verde para cruzar el campo de trigo, nuestro vehículo golpea contra la orilla de la banqueta del camino y se revienta el neumático posterior derecho”.

Dijo que cuando la camioneta se impactó y no pudieron moverla, vio a cuatro personas disparando del lado del piloto de la Toyota y tres del lado del copiloto. “Uno de ellos con un fusil AK-47 camina para el lado del conductor Stan Dave, coloca su arma contra el vidrio y comienza a disparar. Luego se va del lado del copiloto, en donde yo me encontraba, y hace lo mismo. Una de las balas penetra a la altura del descansabrazos y entra a mi antebrazo. Segundos después recibo otro impacto por la cadera y sale por el glúteo derecho. En minutos estoy sangrando.

“Trato de pasar a la parte de atrás de la camioneta para alcanzar el botiquín y hacerme torniquetes. El piloto Stan volteaba hacía mí, cuando una bala le roza la cara del lado derecho y le corta la mitad de la oreja. El proyectil penetra las gafas de sol, las cuales por la inercia del impacto se encarnan en su mejilla. En ese momento Stan se recuesta sobre el volante, dice que se va a hacer el muerto para que dejaran de atacarnos”, señaló.

Entonces cesaron los disparos: “Llegan patrullas de Seguridad Pública, bajan agentes, uno se dirige al sujeto del AK-47 para que dejara de dispararnos… En ese momento decido abrir la puerta y enseñando una credencial le digo: ‘Soy diplomático, ¿por qué nos disparan?’ Dijo que nos habíamos pasado un punto de control de la policía”, concluye.

Las irregularidades

El abogado Barrera dice: “Hay fallas en el proceso: En seis meses no dieron acceso al expediente. Ivonne Moreno está presa cuando no realizó ningún disparo y a Ortega Ortega, a pesar de que iba desarmado, el MP lo acusa de disparar un arma que en realidad detonó Martínez Leyva, como él confiesa”.

Luego de enfatizar la irregularidad de permitir a agentes del FBI interrogar a los detenidos, agrega: “El expediente consta de 34 tomos, 34 mil fojas y en ninguna de ellas la PGR acredita la calidad migratoria de los agentes norteamericanos. No sabemos qué hacían realmente en México. Además, existe un protocolo que deben manejar cuando se desplacen por el territorio mexicano en el que establecen la ruta que van a seguir, pero no hubo ese protocolo, no existe en el expediente”.

Molesto dice: “Hay información que construimos con base en indicios y evidencias. Contratamos a un grupo de peritos colombianos que trabajan en una reconstrucción virtual de los hechos para establecer los segmentos de participación de cada uno de los vehículos y de cada uno de sus tripulantes. El problema es que requieren realizar estudios de criminalística y balística pero la camioneta Toyota negra blindada en la que viajaban los empleados de la embajada y el marino la llevaron a Miami a desmantelar y se desconoce el paradero de la Xterra, la Voyager y el Altima”.

Afirma también que el gobierno oculta un hecho: los policías obedecieron una orden superior de la cual Cárdenas Palomino estaba enterado.

Sabemos que están relacionados con los Beltrán Leyva. Hablen, porque se los va a cargar la ching... parte 2

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La Voyager “Me fui en la Voyager verde, conducida por su propietario, el suboficial Gerardo Ramírez Garduño. Yo era el copiloto; en la parte...

En agosto del año pasado en Huitzilac, Morelos, cuatro vehículos manejados por policías federales persiguieron y tirotearon una camioneta de la embajada de Estados Unidos en la cual viajaban dos diplomáticos de ese país y un marino mexicano. Un gran escándalo en lo que se dio en llamar el caso Tres Marías. Los 14 agentes de la PF implicados –a quienes incluso se acusó de tener nexos con el crimen organizado– llevan ya un año en prisión y ahora dan su versión de los hechos. En síntesis, sostienen que su proceder en ese episodio se ajustó a órdenes superiores.

MÉXICO, D.F.- “¡Sabemos que están relacionados con los Beltrán Leyva. Hablen, porque se los va a cargar la chingada. Pongan a quien tengan que poner!”, les ordenaron los agentes del FBI y Victoria Pacheco Jiménez, entonces subprocuradora de Control Regional, Procedimientos Penales y Amparo de la PGR.

La amenaza era –dice el abogado Víctor Manuel Barrera Alcántara– para Ivonne Moreno Romero y José Ortega Ortega, dos de los 14 policías federales acusados de participar en una “emboscada” contra dos diplomáticos estadunidenses y un capitán de la Marina mexicana, quienes viajaban a bordo de una camioneta Toyota negra blindada el 24 de agosto de 2012 en las inmediaciones de Fierro del Toro, en Huitzilac, Morelos.

Por primera vez los policías federales dan a conocer su versión del evento que a un año de ocurrido los mantiene en penales de máxima seguridad de Jalisco, Nayarit y Chihuahua.

En su declaración Ortega narró: “Los agentes del FBI platicaban en inglés, decían que había que intimidarnos. Hablaban de convertirnos en testigos protegidos y extraditarnos a Estados Unidos. ‘Entiendo lo que hablan’, les dije. Sorprendidos, se justificaron: ‘¡Hablas inglés! A ver, ¿cómo se dice broma en español? porque lo que estás escuchando es eso, un chascarrillo’”.

Ortega se negó a declarar porque no lo asistía un abogado. “Si te pones pendejo vas a valer madre. ¡Ya fírmale!”, le dijeron. “Escuché que decían: ‘¡Pégale, pégale las de la pinche vieja!’ Se referían a que pusieran como mía parte de la declaración de Ivonne Moreno. Intimidado, firmé”, señaló Ortega.

“¡Te dije que me iba a encargar de refundirlos. Van a pasar más de cien años en la cárcel, hija de..!”, amenazaba por otra parte Pacheco a Moreno mientras los agentes del FBI la apremiaban para que aceptara ser testigo protegido: “Si confiesas nos llevamos (a Estados Unidos) a tu hija y a tu familia. Acepta. ¿Qué va a decir tu hija? ¿Que eres una delincuente?”

El 28 de septiembre de 2012 Moreno y Ortega fueron detenidos por Asuntos Internos de la Policía Federal (PF). Los llevaron a las instalaciones del Centro de Mando de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) en Iztapalapa, donde estuvieron 24 horas durante las cuales “ilegalmente” los obligaron a declarar ante diferentes mandos. Al día siguiente los pusieron a disposición del Ministerio Público (MP), el cual permitió que en el interrogatorio estuvieran presentes agentes del FBI y empleados de la embajada de Estados Unidos.

Barrera Alcántara, abogado de Moreno y Ortega, explica a este semanario que el 24 de agosto del año pasado fueron aprehendidos 12 de los policías federales participantes en los hechos de Paso del Toro y Tres Marías. El 28 de septiembre siguiente detuvieron a sus clientes –los únicos que no dispararon ese día– y el 15 de noviembre a tres mandos (Juan Manuel Pacheco Salgado, Pedro Hernández Hernández y José Rigoberto Peña Cárdenas) que no estuvieron en Tres Marías pero a quienes la PGR consideró “implicados” y ahora están en prisión.

La persecución

Según las declaraciones de los policías detenidos –contenidas en el expediente que forman las averiguaciones previas AP/PGR/MOR/CV/611/2012 (que se abrió en Morelos) y AP/PGR/DGCAP/ZCB/-IV/174A/2012 (de la PGR) y al cual este semanario tuvo acceso–, la mañana del 24 de agosto de 2012 el subinspector de la PF Uriel Garrido Franco les ordenó continuar la búsqueda –interrumpida la noche anterior– de los secuestradores de Salvador Vidal Flores Pérez, funcionario del Instituto Nacional de Antropología e Historia retenido el día previo en la zona de Huitzilac.

En la carretera México-Cuernavaca, después de cargar combustible en la gasolinera La Covadonga, vieron una camioneta Toyota negra y un automóvil rojo –en vehículos similares viajaban los secuestradores de Flores Pérez– internarse por el camino a Fierro del Toro y decidieron seguirlos.

Barrera muestra el parte informativo 042/12, enviado al entonces comisario general de la SSP, Luis Cárdenas Palomino, fechado el 23 de agosto. En ese parte se explicaba que tras ser liberado, a las 13:15 horas, Flores Pérez pidió auxilio a la PF.

Se informó a “la Unidad Operativa de Seguridad Preventiva, Estación Tlalpan” de la PF para “implementar un operativo conjunto” con los policías federales destacados en Morelos, “lo cual le fue comunicado vía telefónica a Ramiro Alanís, oficial de guardia de la Estación de Cuernavaca”. El parte está firmado por el subinspector Jorge Vargas Camacho y el suboficial Francisco Humberto Segovia Domínguez.

Barrera muestra la tarjeta informativa 1288/12, también del 23 de agosto, en la cual Garrido Franco le comunica al inspector general Juan Manuel Pacheco Salgado que en relación con el parte informativo 042/12, se continuó el operativo de búsqueda de los delincuentes en coordinación con el comisario Sergio Licona Gómez, coordinador estatal de Morelos y 40 “elementos de Fuerzas Federales”. Ese operativo se suspendió a las 23:00 horas y se reanudaría a las 6 de la mañana del 24 de agosto.

En este punto el abogado explica que a los 14 policías y tres mandos se les dictó auto de formal prisión por “coparticipación delictiva empresarial”; es decir: el Ministerio Público da por hecho que todos ellos se pusieron de acuerdo para atacar a los funcionarios de la embajada, cuando en realidad la participación de cada uno de los agentes fue “fragmentada” y “fortuita”.

En su declaración el policía federal Raúl Sánchez Fonseca dice que el 24 de agosto de 2012 se presentó a trabajar uniformado a las 6 de la mañana para reiniciar el operativo, pero él y sus compañeros recibieron la instrucción de Garrido de vestirse de civiles –aunque conservando el chaleco y la chamarra de la PF– y usar autos particulares.

Los automóviles en los que se desplazaban los policías federales fueron una camioneta Voyager verde, un Altima gris, una camioneta Xterra amarilla y un Chevy azul.

Sabemos que están relacionados con los Beltrán Leyva. Hablen, porque se los va a cargar la ching... parte 1

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En agosto del año pasado en Huitzilac, Morelos, cuatro vehículos manejados por policías federales persiguieron y tirotearon una camioneta de...

La Comisión Nacional De Seguridad (CNS) de la Segob reportó que elementos de la Policía Federal fueron atacados en Michoacán en el kilómetro nueve de la carretera Irapuato-Guadalajara, sin que se reportaran lesionados.

En un comunicado, la Secretaría de Gobernación (Segob) precisó que los uniformados, pertenecientes a la División de Seguridad Regional, fueron agredidos por los tripulantes de una camioneta a quienes, de forma previa, se les había marcado el alto para una revisión.

Tras los hechos, los presuntos delincuentes escaparon con dirección a la llamada Meseta del Cerro Grande, donde los agentes federales instrumentaron un operativo para localizar y asegurar a esas personas.

La camioneta en la que viajaban los sospechosos, la cual presentaba varios impactos de arma de fuego, así como cinco cartuchos percutidos y uno útil en su interior, fue localizada y puesta disposición del agente del Ministerio Público del fuero Común.

El martes 23 de julio una serie de enfrentamientos entre elementos federales y sujetos armados dio como saldo 20 agresores y dos uniformados muertos.

Agreden a agentes federales en Michoacán

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La Comisión Nacional De Seguridad (CNS) de la Segob reportó que elementos de la Policía Federal fueron atacados en Michoacán en el kilómetro...

Un enfrentamiento a balazos entre elementos federales y civiles armados dejó un saldo de dos presuntos delincuentes muertos, en el municipio de San Fernando, Tamaulipas.

El Grupo de Coordinación Tamaulipas informó que el enfrentamiento se registró en una brecha que conduce al rancho "El Novillo", a la altura del kilómetro 37 de la carretera Urracas-Reynosa, en el tramo Urracas-Francisco I. Madero.

Los civiles armados se desplazaban en varios vehículos, de los cuales dejaron abandonados tres: Una camioneta Chevrolet Avalanche pick-up con blindaje artesanal, una camioneta pick up Chevrolet Silverado y una camioneta Nissan Murano, todos de reciente modelo, así como un tracto-camión con remolque.

A los presuntos delincuentes les encontraron una arma larga, una arma corta, seis cargadores y 70 cartuchos de diferentes calibres.

Posteriormente los elementos estatales y federales que integran la Base de Operaciones Mixtas, detectaron en el kilómetro 43+900 de la carretera Urracas-Reynosa, tramo Urracas-Francisco I. Madero, un caserío usado como campamento por un grupo delincuencial, el cual deshabilitaron.

Más tarde, en ejidos diferentes, detuvieron a dos probables delincuentes pertenecientes al grupo que atacó a los elementos federales. Ellos son Margarita N y Manuel N, a quienes les aseguraron dos armas cortas.

Enfrentamiento deja dos muertos en San Fernando, Tamaulipas

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Un enfrentamiento a balazos entre elementos federales y civiles armados dejó un saldo de dos presuntos delincuentes muertos, en el municipio...

En un operativo coordinado, elementos de la Marina, Ejército y Procuraduría General de Justicia (PGJ) de Michoacán detuvieron este miércoles a 45 guardias comunitarios del municipio de Aquila, Michoacán –extraoficialmente se habló de 100–, entre ellos a su líder Agustín Villanueva.

Además, la PGJE informó que se cumplimentaron cinco órdenes de aprensión por diferentes delitos, entre ellos posesión de armamento de uso exclusivo del Ejército, secuestro, lesiones, robo calificado y violación de domicilio.

En respuesta, pobladores mantienen retenidos en la plaza principal del poblado a 65 elementos del Ejército, aunque según el gobernador interino, Jesús Reyna, los militares están ahí “por su gusto” y “resguardando a la población”.

Los pobladores también aseguraron a reporteros que se encuentran en la zona que mantienen retenidos dos camiones militares.

Advirtieron que dejarán de obstruir el tránsito de los soldados y los camiones hasta que liberan a sus compañeros y les devuelven las armas decomisadas en el operativo de esta madrugada.

En la irrupción policiaca militar en Aquila, en el que participó el subprocurador regional de Morelia y encargado del despacho de la PGJE, Marco Vinicio Aguilera Garibay, los uniformados decomisaron fusiles AR-15, rifles AK-47, pistolas .9 milímetros, armas .38 súper, fusiles .12 milímetros y escopetas.

De acuerdo con la agencia Esquema, en la incursión participaron más de 2 mil efectivos de la Policía Ministerial, Grupo de Operaciones Especiales, Ejército mexicano y Marina, los cuales arribaron al municipio justo cuando caía una fuerte tormenta que ayudó como factor sorpresa para que los autodenominados guardias comunitarios no opusieran resistencia.

Entre los detenidos se encuentra Agustín Villanueva, a quien se atribuye la constitución de la Policía Comunitaria en Aquila y sobre quien pesa una orden de aprehensión, según comentó en su momento el subsecretario de Gobierno, Fernando Cano.

Al verse cercado, el dirigente comunitario y otros tres hombres que lo acompañaban dispararon contra los soldados.
Eso derivó en un tiroteo que se prolongó por espacio de 20 minutos, sin que se registraran personas fallecidas o lesionadas.

A las 15:30 horas, la PGJE reportó que Villanueva estaba siendo trasladado vía aérea hacia una base de la Procuraduría General de la República (PGR) en la entidad.

La situación en la zona costera es tensa, pues hay varios bloqueos de las carreteras La Placita-Coalcomán, Manzanillo-Acalpican de Morelos, conocida como “Carretera Costera, que une a las costas de Michoacán y Colima.

Tras los hechos, el gobernador Jesús Reyna García confirmó que son 45 las personas detenidas en el operativo realizado en Aquila, cinco de las cuales tenían órdenes de aprehensión y el resto se trataba de personas que fueron encontradas en flagrancia con posesión de armas de fuego de uso exclusivo del Ejército, así como fusiles que les habían robado a los policías municipales semanas atrás.

En conferencia de prensa, el titular del Ejecutivo aseveró que no está sujeta a negociación la liberación de estas personas a pesar de las liberaciones y manifestaciones que han hecho sus familiares en Aquila.

Reyna García sostuvo que se restableció el orden municipal y que existen las condiciones para que el edil regrese a despachar a la población, y la comunidad pueda regresar a la normalidad, luego de que un grupo de habitantes tuvieron que desplazarse fuera del municipio.

Aquila en crisis: autoridades detienen a 45 comuneros y pobladores a 65 militares

Admin Reply 22:33

En un operativo coordinado, elementos de la Marina, Ejército y Procuraduría General de Justicia (PGJ) de Michoacán detuvieron este miércoles...

Fotos: Enfrentamiento en Culiacán: SEDENA Vs Sicarios del Chapo Guzman, 5 muertos y 5 militares heridos

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CULIACÁN.- Cruenta batalla entre gatilleros del fugitivo narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán y elementos de la Base de Operaciones Mix...

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